El Collar de Ámbar es el
remedio más natural para tratar los dolores de la dentición en nuestros pequeños. Además, el Ámbar mejora el sistema inmunológico, reduce la inflamación, mejora la respiración y la circulación, y acelera la curación de heridas.
El collar funciona por medio del contacto con la piel. Una vez que el
ámbar tiene contacto con la piel del bebé y se comienza a calentar,
libera sus aceites, incluyendo el ácido succínico y estos son absorbidos
por los poros de la piel del bebé, desinflamando así sus encías y haciendo desaparecer o atenuando las molestias que esto ocasiona.
Es por esto que es importante que en todo momento, el collar esté en
contacto con la piel de tu bebé. Siempre por debajo de su camiseta,
pijama, ropita, etc y con supervisión de un adulto.
Los collares de Ámbar son especiales para eliminar las molestias que la
dentición ocasiona en los bebés. Todos están hechos en su 100% con ámbar
del Báltico y gracias a su alta concentración de ácido succínico su
principal propiedad es desinflamar y, por tanto, eliminar el dolor.
Nuestros collares están
hechos a
mano y todas
las cuentas vienen
anudadas una a una, ya que en el caso de que se
ejerciera una fuerza mayor a 20 newtons, el collar se reventaría
evitando que el bebé pudiera lastimarse pero las cuentas no saldrían
disparadas evitando así que el bebé pudiera ingerir una. El broche es en
forma de rosca y de plástico para
evitar alergias.
El collar de ámbar no es un mordedor,
es una joya y se puede pasar de generación en generación. Los collares
funcionan a través del contacto con la piel de tu bebé, es por eso que
siempre deben de estar en contacto con la piel de tu bebé, por debajo de
su ropa. Es así como el ámbar se calienta con el calor del cuerpo y
libera el ácido succínico que es absorbido por los poros de la piel.
¿Por qué ámbar del Báltico?
El Ámbar es una
resina derivada de árboles antiguos que ha pasado por un sinnúmero de
cambios a través de millones de años; y como resultado de esta
metamorfosis se ha creado una gema excepcional con propiedades
curativas.
El ámbar, que en realidad es un fósil, se mide en la misma
clase de piedras semi-preciosas como la turquesa y el jade.
Pero aún cuando se
considera una gema, el ámbar es un material completamente orgánico que
se deriva de la resina de unos árboles específicos que hoy en día se
encuentran extintos. Estos árboles se encontraban en densos bosques
entre 10 y 100 millones de años atrás. Las resinas de estos árboles
fueron cubiertas por sedimentos, y a través de millones de años esta
resina se endureció, convirtiéndose en ámbar. La mayoría de estos
depósitos de ambar se encuentran en los residuos del océano.
El
ámbar natural tiene fama mundial por su
belleza y propiedades
curativas. El hombre descubrió el ámbar y empezó a utilizarlo hace no
menos de 6,000 años. Conforme pasaron los años, el hombre fue
descubriendo que el ámbar al ser una piedra viva, tiene propiedades que
resultan benéficas para el cuerpo humano.
En especial, el ámbar del
báltico, al ser el único en el mundo que tiene una alta concentración de
ácido succínico, un desinflamante natural. En Europa, el ámbar del
Báltico es un remedio tradicional para la dentición infantil. Al usarse
cerca de la piel del bebé, este funciona como un
analgésico natural,
eliminando y disminuyendo de forma natural las molestias que la
dentición causa al bebé, sin tener que exponerlo a ningún tipo de
medicamento. En Europa se lleva utilizando el ámbar como remedio para
dentición por cientos de años, pues funciona como un anti-inflamatorio,
siendo el mejor remedio natural para la dentición.
¿Cómo y porqué
funciona?
El ámbar, al ser una resina fósil se calienta al estar en
contacto con la piel, liberando propiedades curativas de forma segura y
natural. El ámbar del báltico se puede encontrar comúnmente desde las
costas de Rusia, Estonia, Latvia y Lituania, tiene entre 25 y 40
millones de años, y es la fuente más grande de ámbar descubierta hasta
el momento.
Cuidados
Recomendamos que cada 3 meses,
laves el collar con agua y jabón neutro y lo dejes entre 10 y 15 minutos al sol.
Usar en bebés
mayores de 3 meses y siempre con
supervisión de un adulto.